¿Por qué está de moda el suelo radiante?

19 abril, 2022

La mítica frase -que pululaba por la práctica totalidad de […]

La mítica frase -que pululaba por la práctica totalidad de los hogares y que sonaba mitad a advertencia, mitad a amenaza- “No vayas descalz@. Ponte algo en los pies que te vas a enfriar” parece estar en peligro de extinción. ¿El culpable? El suelo radiante, un sistema de climatización eficiente y práctico que ha llegado a los hogares para quedarse.

Entre sus ventajas están el placer de una temperatura homogénea en toda la estancia, el ahorro energético y la desaparición de los radiadores en las paredes, que genera un sinfín de posibilidades de decoración y más espacio.

Aunque está de moda y cada vez es más común su implantación en las viviendas, sobre todo en las de nueva construcción, todavía hay quien duda de sus virtudes y cree que su precio es excesivamente caro. Veamos sus ventajas e inconvenientes y salgamos de dudas sobre si merece la pena invertir en él.

¿Cómo funciona el suelo radiante?

Como prácticamente todo en esta vida, este sistema también ha seguido su propia evolución, de modo que hoy en día disponemos de distintas opciones de instalación.

Si bien existen suelos radiantes eléctricos, por lo general está mucho más extendido el uso de suelos radiantes hidrónicos. Para instalar este sistema de climatización por agua se utiliza una red de tuberías bajo el suelo, por la que circulará agua a una temperatura de entre 30 y 45 grados, gracias a una caldera. El circuito de tuberías recorre toda el área de cada estancia, por lo que el calor se reparte de abajo a arriba de forma homogénea.

Por tanto, el ahorro o no en nuestra factura dependerá exclusivamente del tipo de caldera que decidamos instalar. Un buen combo para nuestro bolsillo es el suelo radiante más una caldera de condensación de (una caldera condensación es de gas no es lo más eficiente, y además no puede enfriar el agua) alta eficiencia Aerotermia o Geotermia… que tienen mejor rendimiento trabajando con agua a baja temperatura, que nos permite dar un empujón a la sostenibilidad mientras nuestro gasto mensual disminuye.

Conviene tener en cuenta que el mejor momento para su instalación es durante la construcción de la vivienda. En caso de hacerlo a posteriori, el precio se incrementará porque se debe levantar todo el pavimento y modificar en muchos casos algunos elementos de la casa para que quepa el circuito de suelo radiante.

Calefacción y refrigeración

Aunque de manera habitual hablamos de calefacción por suelo radiante, la realidad es que este sistema también permite la refrigeración empleando en la misma instalación un circuito de tuberías paralelo, para el agua fría es la forma de optimizar el rendimiento. Quizá una de las pegas para esta opción sea la condensación, por lo que este tipo de instalaciones se adecúa mejor a zonas geográficas con baja humedad en el aire.

Si te decantas por esta posibilidad, ten en cuenta que el suelo radiante eléctrico no puede generar frío porque se basa en resistencias eléctricas que se calientan con el paso de la electricidad.

El mejor pavimento para suelo radiante

Puede que a estas alturas te estés planteando si se puede o no instalar suelo radiante bajo cualquier pavimento. La respuesta es sí y no. Digamos que existen muchas opciones. Lo importante es que el material sea resistente a fuertes cambios de temperatura para que no sufra deformaciones. Si bien es cierto que algunos tipos de madera pueden soportar estos cambios térmicos sin problemas, los suelos que mejor reaccionan son los cerámicos y las baldosas pétreas.

Pero si eres de esas personas que adoran el suelo de madera también es posible: el parqué o el laminado es el mejor tipo de suelo de madera para usar con un sistema de calefacción por suelo radiante, porque responde bien a los cambios de temperatura. En este caso, el suelo no debe exceder los 27 grados.

El precio del suelo radiante. ¿Es caro?

No nos vamos a engañar: su instalación requiere una inversión inicial alta, aunque se amortice en un plazo razonable ya que trae consigo un importante ahorro en las facturas.

Para que te hagas una idea, su precio medio por metro cuadrado ronda los 50 euros y su instalación en una vivienda de unos 100 metros cuadrados puede costar entre 4.000 y 9.000 euros.

Pero también es cierto que, una vez instalado, la cantidad de energía necesaria para calentar el circuito o enfriarlo es mínima y supone, como hemos dicho, un gran ahorro ya que funciona con un circuito de agua de entre 30 y 45 grados frente a los radiadores convencionales que necesitan temperaturas de entre 80 y 85 grados.

Este sistema a baja temperatura suele combinarse con sistemas de generación de calor eficientes como la aerotermia, la geotermia, calderas de condensación y energía solar térmica, permitiendo un consumo entre un 10 y un 20 % inferior si lo comparamos con otros sistemas de calefacción tradicionales.

En suma, como ves, el suelo radiante es una opción cada vez más demandada tanto para el sistema de calefacción del hogar en invierno como para su refrigeración en verano. Pese a la alta inversión inicial, permite un importante ahorro en las facturas gracias a la eficiencia energética del sistema.